Microzimas y Vitamina C
(parte de la revista DES CLEFS POUR VIVRE 48)
¡ Desde 150 años, después de Pasteur, los biologistas se volvieron enfermos. Cogieron una enfermedad grave, casi imposible a curar: la ceguera voluntaria. Y es cierto que esta enfermedad es de una gravedad excepcional pues ek peor de los ciegos es lo que no quiere ver !
Sin embargo, todos conocían, a aquella época, la existencia de los microzimas, que se llamaban « granulaciones microcópicas ». Sabían que estas granulaciones estaban agitadas de un movimiento browniano y que se podían ver a partir de un aumento de 750... Ya sabían que todos los tejidos vivos - vegetale, animales o humanos - los contenían. Para poder negar esta realidad, Pasteur recomendío a todos sus colaboradores de nunca pasar un aumento de 450. Sus sucesores inventaron protocolos especiales - todavía utilizados hoy - que permiten de matar y disolverlos antes de examinar una muestra.
El Profesor Antoine BÉCHAMP los estudío durante más de 30 años. Muchos otros investigadores trabajaron sobre el sujeto, pero sus resultados fueron siempre escondidos. Otra vez, recientemente, los geólogos contemporaneos los volvieron a descubrir y llamados “NANOBES”. Pero, cuando quizieron hablar de eso a los biologistas, solamente recibieron, después de su presentación, un silencio de muerte (ver la revista 40
Sin embargo, hay que tomar en cuenta la evidencia. Los MICROZIMAS existen. Existen, pero son los obreros que construyen nuestro cuerpo. Son ellos que construyen la trama de fibras colágenas y elásticas - más resistente que el hormigón armado - que constituye el esquéleto de este cuerpo. Son ellos que construyen las celulas según el pedido (la membrana celular es constituida de microzimas yuxtapuestos y el núcleo constituye una reserva de microzimas indispensables para hacer frente a algunas situaciones de emergencia como la construcción de las “salvavidas”. Son ellos que gestionan la maravillosa arquitectura del organismo. Son los únicos depositarios de nuestra memoria hereditaria - y no los supuestos cromosomas con sus genes, imaginados por la biología oficial. Son ellos que construyen los germenes y bacterias - fantásticas máquinas que desmantelan las celulas demasiadas viejas, los canceres o los andamios utilizados para la reparación de algunas lesiones. Son ellos que fabrican las enzimas o cimasas necesarias al funcionamiento íntimo de nuestras celulas y de nuestros diversos aparatos.
Entrar en este conocimiento permite de dejar para siempre el miedo ocasionado por las enfermedades infecciosas y los cancer también.
Así, los microzimas son seres notables : complementarios unos con los otros, autónomos, pacíficos, inteligentes y responsables. Siempre hacen lo mejor que pueden. Pero, tenemos que suministrarlos los elementos indispensables a su vida y a su funcionamiento: el aire, los alimentos y la vitamina C.
Contrariamente a su nombre, la vitamina C no es una vitamina. Su formula química es muy cercana del glucosa y las otras vitaminas son aminas, o sea precursores de las proteinas. Al nivel químico, la vitamina C es el ácido ascórbico. Un ácido suave, como el ácido cítrico del limón, dotado de un poder reductor muy importante (lleva electrones libres - ver las revistas 46 y 47: artículos sobre la bioelectrónica). Como todas las sustancias químicas, es anfótera o sea constituida por mitad de ácido ascórbico dextrógira y por otra mitad de ácido ascórbico levógira. Solamente la parte levogira se puede utilizar por los organismos animales y humanos (estas nociones de dextrógiro y levógiro, conocidas desde la época de Pasteur y Béchamp, corresponde a la facultad de desviar la luz polarizada hacia la derecha o la izquierda). La vitamina C que se encuentra en las frutas (como la acérola) es exclusivamente levógira.
Contrariamente a las vitaminas, el organismo necesita cantidades relativamente importante de vitamina C (la dosis mínima es de 1 gramo al día para el recién nacido, entre 5 y 10 gramos al día para el adulto). La mayoría de los animales son capaces de sintetizarla. Pero, el hombre no puede. Es un hecho seguro. La tiene que buscar a través de su alimentación que estaba probablemente - a la origen de las razas que existen actualmente en el planeta - esencialmente frugívora. Hay que señalar por otra parte que ninguna molestia ha sido observada con la toma de 4 kg al día de vitamina C o sea 4000 gramos...
Curiosamente, la vitamina C parece tener propriedades muy importantes : para el proceso de enjevecimiento rehidratando el organismo en profundidad. Menora cualquier tipo de suppuración. Permite la neutralización y la eliminación de todos los venenos conocido hoy día, in vivo - o sea a dentro de los seres vivos. Controla el humor, permite una mejor tolerencia al estrés y pues de dormir mejor. - contrariamente a una falsa reputación que tiene. Acelera todos los procesos de curación, limita la proliferación de los canceres, disminuye los edemas patológicos, armoniza de manera perfecta la coagulación de la sangre - evitando las trombosis como las hemorragias - y favorece todos los metabolismos...
Semejante omnipotencia parece increible para un solo cuerpo químico. Ni siquiera podemos volver a encontrar estas facultades a dentro de un tubo de ensayo. Parece en realidad que la vitamina C sea un catalizador de los microzimas. Son ellos que hacen todo el trabajo. La vitamina C parece indispensable para permitirlos de trabajar de buena manera., a cada hora del día y de la noche...
¿ No sería esta relación entre los microzimas y la vitamina C que lleva a tanta ceguera los medicos, hoy ? Demasiado raros son los que quieren oir hablar de los microzimas y de la vitamina C ? Por otra parte, la toma frecuente de vitamina C podría ser catastrófica para nuestras compañías de seguro para jubilación y para los laboratorios farmacéuticos...
Alain SCOHY