Nuestro miedo lo más profundo

no es que no seamos capaz.

Nuestro miedo lo más profundo

es que somos potentes más allá de cualquier limite.

Es nuestra propia luz — y no nuestra oscuridad —

que nos asusta lo más. 

Nos preguntamos :

" ¿ Quien soy, yo, para ser brillante, radiante,

talentuoso y maravilloso ?"

¿ En realidad, quien es usted para no serlo ?

¡ Usted es un niño de Dios ! 

Restringirse, vivir pequeño no ayuda al mundo.

La iluminación no es estrecharse

para evitar que los otros se sientan inseguros.

Nacimos para manifestar

la gloria de Dios que es en nosotros.

No se encuentra solamente en algunos elegidos.

Es en cada uno de nosotros y,

a medida que dejamos brillar nuestra propia luz,

damos inconcientemente a los otros

el permiso de hacer lo mismo.

Liberandonos de nuestro propio miedo,

Nuestra presencia libera automaticamente a los otros.

 

Mención de Marianne Williamson :

« Un regreso hacia el amor »,

pronunciada por Nelson Mandela

al momento de su investidura

a la Presidencia de la República de Africa del Sur

en 1994

 

REGRESO